¿Debería pedir los archivos RAW a su fotógrafo?
Los clientes piden los archivos RAW más a menudo que cualquier otra cuestión técnica, y suele ser la pregunta equivocada hecha por el motivo correcto. Esta guía explica qué es un archivo RAW, qué ocurre cuando intenta abrirlo, quién los necesita de verdad y qué conviene pedir cuando no es su caso.
Qué es exactamente un archivo RAW
Un archivo RAW son los datos sin procesar que registró el sensor de la cámara, antes de que nadie decidiera qué aspecto tiene la fotografía. El color, el contraste, el balance de blancos, el enfoque y la corrección de óptica no están incorporados. Son decisiones que siguen pendientes.
Por eso se describe un RAW como un negativo. La comparación es exacta en lo que importa comercialmente: un negativo no es la fotografía, es aquello a partir de lo cual se hace la fotografía.
Cada fabricante usa su propio formato RAW. Canon escribe CR3, Nikon escribe NEF, Sony escribe ARW, Fujifilm escribe RAF. No son intercambiables y ninguno es un archivo de imagen estándar.
Se puede abrir un archivo RAW
Normalmente no, y aquí empieza casi toda la confusión.
Un RAW no se comporta como una foto. Al hacer doble clic puede no mostrar nada, o una vista previa de baja resolución. No se ve en un navegador. No se puede insertar en un documento de Word, en una presentación ni en una web. El correo no lo previsualiza. El móvil a menudo tampoco, y el archivo pesa varias veces más que la imagen terminada que esperaba.
Ocurre en la práctica. En un proyecto comercial el cliente pidió RAW, insistió después de que le explicáramos lo que significaba, recibió los archivos y volvió el mismo día diciendo que las imágenes no se abrían. Los archivos estaban bien. Todavía no eran fotografías.
Para usar un RAW hace falta software capaz de revelarlo, como Lightroom, Capture One o el conversor del propio fabricante, y hace falta alguien cuyo trabajo sea tomar las decisiones que el archivo sigue esperando.
El RAW tiene mejor calidad que el JPEG
No en el sentido en que suele hacerse la pregunta.
Un RAW conserva más información, sobre todo en las zonas más claras y más oscuras del encuadre, y eso da margen de trabajo a un retocador. Pero un RAW sin revelar, abierto tal cual sale de la cámara, casi siempre se ve más plano y más apagado que el archivo terminado que se entrega a su lado. Más datos no es lo mismo que mejor imagen.
Si lo que quiere es la imagen que mejor se ve, la imagen que mejor se ve es el archivo terminado. Si lo que quiere es control sobre cómo se ve, eso es otro requisito, y para ese sí la respuesta es el RAW.
Los necesito realmente
Algunos clientes sí:
- Agencias que aplican ellas mismas el tratamiento de color para que una campaña mantenga una sola estética
- Equipos creativos y de retoque internos que trabajan con su propio estándar de color
- Marcas internacionales que trabajan con muchos fotógrafos en mercados distintos, donde cada ubicación debe encajar en una estética definida de forma centralizada
- Propietarios que construyen un archivo a largo plazo de una cartera fotografiada por personas distintas a lo largo de varios años
El factor común no es el tamaño de la empresa. Es que alguien de su lado va a tomar las decisiones de color, y necesita el archivo anterior a esas decisiones.
La mayoría de los clientes no está en esa situación. Si encarga un edificio, una tienda o una campaña, y nadie de su equipo va a revelar las imágenes, los archivos fuente añaden trabajo y no quitan nada que usted quisiera.
Nuestro briefing pide "todos los archivos RAW". Qué compra esa línea
Las plantillas de compras suelen llevar una línea de entregables así, a veces junto a una cláusula que reclama todos los archivos como propiedad exclusiva. Conviene saber qué hace y qué no hace esa línea.
Recibir un archivo no es recibir derechos. En España el derecho de autor nace en el fotógrafo y no se transmite por entregar datos. Tener el archivo y tener permiso para usarlo son dos cosas distintas, y la segunda se escribe en la licencia, que fija medios, territorio, duración y exclusividad. Está explicado en nuestra guía de licencias de fotografía por encargo.
Así que una línea de entregables que pide RAW es una instrucción de producción, no una cláusula de derechos. Si la intención era la propiedad, esa conversación corresponde a la licencia.
De quién son los archivos RAW
Según la ley española el fotógrafo mantiene el derecho de autor sobre las imágenes, incluidas las tomas no publicadas y los archivos fuente, salvo cesión escrita. Un cliente que recibe archivos RAW recibe archivos. Lo que puede hacerse con las imágenes resultantes lo define la licencia acordada para el proyecto. No es una particularidad española, es la posición habitual en el sector europeo.
Qué conviene pedir en su lugar
Cuando el RAW no es el requisito real, estas preguntas sí consiguen lo que buscaba:
- Qué formatos y resoluciones se entregan, y para qué canales
- Cuántas imágenes finales, y quién hace la selección
- Si las imágenes pueden reabrirse más adelante para otro recorte u otro formato
- Qué cubre la licencia: medios, territorio, duración
- Quién editará las imágenes en el futuro, y si necesita archivos fuente
Responder a la última suele resolver por sí sola la cuestión del RAW.
Nuestra política de archivos RAW
Sí entregamos archivos RAW y otros archivos fuente a petición, con precio independiente de la sesión. Pueden acordarse en el presupuesto o liberarse más tarde, si la necesidad aparece después de la entrega. Qué se recibe, y qué cambia en lo comercial cuando se liberan los archivos fuente, está detallado en nuestra página de entrega de archivos RAW.
